Escritores que no escriben, vividores que no viven

Metamorfosis. Insectos Humanos.

Toda metamorfosis significa un gran cambio irreversible. Me pregunto si todos serán igual de negativos. La oruga pasa casi toda su vida alimentándose, sobreviviendo para luego encerrarse en una crisálida por otro tiempo más. Todo para convertirse en una hermosa mariposa para acabar muerta miserablemente.

Parece un chiste todo lo que la pobre criatura debe pasar y cuando ya ve alcanzado su objetivo, el goce del logro es insignificante al lado de toda una vida. Y es el destino, la línea de la Natura. Saben que deben alimentarse para un día llegar a ser hermosa y cuyo costo es la muerte horas más tarde. No pueden ir contra eso, la potencia de su ser.

Tras un sin fin de aventuras y desventuras, el ciclo está llegando a su ¿fin? No importa cuanto huyas, lo bien que te escondas, el señor llamado “estados equivalentes” te pasa la cuenta. Abominable personaje es peor que los embargadores de Habitat: te encuentran aunque estés en el coño del mundo. Y te pasan la factura y los días que faltan para que te encierres en tu crisálida… para tu muerte.

Sobrevives al claustro, a tu realidad de mierda. La fuerza viene hacia ti como la mejor de las ideas que necesitas plasmar en alguna parte. Lo haces y ya nada te queda. Te debilitas y terminas seco, bien seco en algún lugar del mundo.

Y la vida sigue.

No acabo de entender todo esto. La respuesta no me satisface pero, hacia allá voy. La metamorfosis es inminente aunque desconozco totalmente lo que saldrá de la crisálida.

Quizás no logre brillar más de unas cuantas horas y quizás nadie se percate de que se florece. Quizás la muerte también pase inadvertida.

Nacemos solos, nos encerramos solos y morimos solos en la mayoría de los casos. Tristemente es el ciclo de los insectos humanos.

Mueren a cada instante pero se multiplican como los gremlin con el agua: la peor de las plagas. Muere uno y ya hay demasiados.

La ecuación se compensa, después de todo, así es la Natura.