Cambia todo cambia
Hace casi 3 meses que estoy viviendo en Valparaíso. Hermosa ciudad con hermosa gente donde chocan las autoridades del poder económico y el etário.
La felicidad de integrar una familia nueva, la tranquilidad y el problema psiquiátrico que padezco se mezclan con la necesidad de cambiar el 'suitch' y sacar un puntaje nacional [y estudiar en algún momento].
Bonito. Precioso. Y gratis.
Me vuelvo fuerte e indolente ante los demás cuando en realidad me hago pedazos por dentro. Menos mal que de a poco se endurece el carácter dice mi taita en sentido figurado.
No quiero papá. Al menos no ese papá que me dio los excelentes genes que poseo.
Lo bueno, Lo bonito...En Valparaíso vivo mi vida nueva en todo sentido. Colegio nuevo, compañeras nuevas, hermana nueva y mamá nueva. Y también aprendí a querer y extrañar a mi verdadera mamá. A obviar el pasado, meterlo en un diván y mirar solo las cosas buenas.
Se me felicita en el colegio por mi nivel académico. Estoy segura que elevaré mi nem y sacaré puntaje nacional...si no... ahí nos vemos jaja.
Lo feo. Echo de menos a mamá. No pensé que el calor de madre fuera tan necesario, a pesar de que las cosas entre ambas nunca estuvieron bien. Allá en la distancia, recuerdo con los ojos inundados en lágrimas los garabatos con que me sacaban en la mañana, el cafecito con la mamá en la mañana y las conversas hasta altas horas de la noche.
Me he decepcionado mucho también del padre que tengo. Ese señor... ese individuo que reclama derechos que no tiene.
Es ahí cuando voy a Santiago. A reencontrarme con mi smog, el calorcito asfixiante y la suave brisa del transantiago al pasar por la solitaria Alameda.
Mientras me sumerjo en el mundo político, extraño la simplicidad y alegría de vivir en la ignorancia... algo de lo que hablaremos en otra oportunidad.
Nada más que decir...
Cariños, abrazos y patadas a mi familia santiaguina...
'osamo' y extraño.
Brazos de Sol~
16 hours ago
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