Un Punto
Chica, insignificante, sola en el espacio.
Por el que pasan infinitas rectas, que pertenece a todas pero en realidad no pertenece a ninguna. Solo es un punto... un punto solo, whatever.
Se me felicita por amor.Como si el contacto con cualquier ser humano extraordinario no fuera algo normal en las de mi clase. ¿Y de qué clase soy?
No lo sé. No lo sabes tú, no lo sabe él, no lo sabe Dios, no lo sabe nadie.
Lo que se es que soy tan insignificate, tan pequeña e imperceptible, tanto que hasta la calificación de "punto en el espacio me queda chica"
Lo correcto sería, insignificante e inexistente como sudor de piojo.
Si señor, los piojos si sudan o es que ¿no te has dado cuenta?
Abre los ojos, las cosas pasan por tu cara y no ves nada.
La vida se pasa y te quedas con las manos vacias igual que al principio.
Pobre Perna... Pobre... Pobre
Estaba ordenando mi cuarto. Venían unas amigas de mi vieja de visita y como es típico, registrarían toda la casa en busca del mas ínfimo detalle del cual poder cotillear mas tarde. Terrible. Muy temprano en la mañana me avisó y pidió que por el amor de Dios, limpiara mi pieza por si el vejestorio se metía.
En eso estaba cuando entre unas cajas encontré un improvisado álbum de fotos. Cuando lo tomé casi de deshizo en mis manos. Allí estaban todas las fotos de mi paso por el liceo en la enseñanza media. Cuántos recuerdos… hasta el profesor que me movió el piso en su tiempo, figuraba en el desfile de memorias. Fotos con las compañeras de clase en toda la secundaria y los infaltables grupitos. Las revisé una por una, memorando cada momento. Hasta que me topé con su foto. La “pernita” del curso, aunque era al revés. Ella la inteligente, la cool y el resto las nerds.
Se sentaba delante de mi, todos lo años. Siempre estaba sola, acompañada únicamente por sus libros y cuadernos en los que escribía. Siempre apartada del resto, callada, fría, muerta. Jamás la vi sonreír, jamás la vi llorar, nunca enojada, nunca feliz. No salía a ninguna parte, no salía a fiestas, no tenía amigos y mucho menos un novio. Era correcta en toda la extensión de la palabra; el cabello perfectamente peinado en dos trenzas largas que le colgaban por los hombros, unos gruesos anteojos, frenillos permanentes, el vestido del uniforme debajo de la rodilla, sus zapatos bien lustrados y ni una gota de maquillaje. Toda una dama a diferencia de muchas otras compañeras que iban por ahí con la falta casi en las nalgas o en su defecto, con los pantalones a la misma altura. En ambos casos mostraban la ropa interior.
Todas hablaban a sus espaldas. Decían cosas horribles y se inventaban historias exageradamente morbosas acerca de su vida; ella siempre salía a colación en los recreos, en las horas de almuerzo y en cada junta de trabajo. Siempre ella. Decían odiarla, pero mas que odio, le tenían envidia ya que, mal que mal, era respetada, como nerd, pero respetada al fin y al cabo.
Nunca supe nada de ella. Junto con las demás chicas del curso tan solo pudimos suponer algunos aspectos de su vida, según lo que veíamos a diario. De su boca no salió ni un comentario respecto a los chismes ni mucho menos una aclaración. Lo que cuento, son las cosas como las vi desde mi pupitre y lo que pude concluir basándome en los rumores que giraban entorno a ella.
Algunas clases se realizaban en la sala de informática, cada una con su propio computador. Cada vez que visitábamos la sala interactiva era un caos. No muchos prestaban atención a la clase por estar navegando en la red o chateando y los profesores no estaban preocupados mas que de su paga a fin de mes. Mas de una vez la vi chateando. Me atrevo a decir que fueron las únicas veces que vi en su rostro algo lejanamente parecido a una sonrisa. Siempre, los mismos días, a la misma hora, chateaba. Era la única instancia que se perdía una clase. Todo esto a fines del segundo año de enseñanza media.
Ya iniciado el tercer año, el liceo completo se revolucionó al verla llegar. Se había cortado el pelo a la altura de las orejas a machetazos, los anteojos habían sido reemplazados por lentillas de color morado, el uniforme estaba 8 dedos por sobre la rodilla y traía un maquillaje muy cargado para ser combinado con vestimenta escolar. Los frenillos y los zapatos perfectamente lustrados fue lo que quedó de la “pernita”, ya no tan perna. Su imagen de niña perfecta y educada fue reemplazada por la de una niña rebelde y violenta pero igualmente fría.
Su asistencia impecable también se vio alterada. Faltaba a clases con regularidad sin justificaciones, faltaba respeto a los maestros, fumaba en los baños en los recesos… De segundo medio egresó la perna y en tercero, ingresó una vándala. Sus calificaciones doradas se tornaron insuficientes; la excelencia académica derrochada en menos de un semestre. Nadie lo podía creer. Si ya le tenían envidia por ser nerd ahora la envidiaban al doble por ser mas parrandera, rebelde y mas solicitada entre los chicos que ellas.
Las inasistencias seguían repitiéndose hasta que no asistió más al liceo.
Algunas semanas luego de que la vimos por ultima vez, el profesor a cargo del curso nos comunicó la terrible noticia. Conmovido hasta las lágrimas nos informó que la “pernita” estaba muerta y nos contó detalladamente cómo había ocurrido. Un psicópata, nos dijo con la voz temblorosa. La pernita había conocido un tipo a través de Internet, estuvieron hablando por meses hasta que en las vacaciones de verano se encontraron. Según la madre, la chica cambió mucho; se volvió irrespetuosa y una serie de cosas mas… hasta abandonar el hogar para estar bajo el amparo de ese amor cibernético.
La pobre familia no sabía nada de ella hasta hacía unas semanas, cuando ella dejó de asistir a clases. La “pernita” llamó desesperada en busca de ayuda, que el tipo la maltrabaja y la había obligado a prostituirse y la violaba con una macabra regularidad. Recién ahí el padre se atrevió a dar Aviso a la policía, cosa que no hizo en el momento por miedo del hombre con que su hija se estaba relacionando.
La buscaron por días, sin suerte de hallar su paradero hasta el día de ayer. La encontraron muerta a orillas de las vías del ferrocarril. Su cuerpo ultrajado, fracturado y reventado por dentro. Los especialistas afirmaron que la habían violado hasta matarla.
En ese entonces, tercero medio sin excepciones estaba conmocionado. Algunas se habían largado a llorar con culpabilidad por tanto tiempo odiándola y no darle una oportunidad.
El maestro rogó tener cuidado con las personas que se conocían a través de Internet y el trato que se tenían con las personas, que quizás si no hubiésemos sido tan mala clase con ella, pudimos salvar su vida. Nos pidió tener mas cuidado y ser escépticas.
Sentía los ojos hinchados por el recuerdo, por lo que pudo ser y lo que no si ella siguiese con vida. El tan solo pensar que pude haber hecho algo por ella me pone los pelos de punta, el pecho me arde y las ganas de llorar me vuelven loca.
Pasé a la siguiente foto, todo el curso a fines de segundo medio. Todas riendo y posando a la cámara, completamente desordenadas, en cambio ella, la “pernita” sentada toda una dama. La siguiente foto de tercero y cuarto medio fueron igual de desordenadas pero ya no éramos las mismas; el orden nunca fue con nosotras pero a cambio y en honor a su memoria, la silla que ella utilizaba estaba en el mismo lugar que en la foto anterior pero con la diferencia que todas estábamos a su alrededor, como si ella estuviese allí.
Ya no podía aguantar las lágrimas. Ahora recuerdo por qué nunca guardé esas fotografías en un álbum decente, porque sabía que su foto estaba allí y no quería tomarme con ella. El timbre de la casa sonó y luego sentí muchas voces en la sala. Las brujas amigas de mi madre ya estaban ahí y yo aun con el cuarto hecho un basurero.
Me sequé las lágrimas y metí todas las fotos en el mismo álbum donde estaban, ya las pondría en uno mejor. Los deje sobre el escritorio y me tomé mi tiempo en poner todo en orden. No había mucho que hacer, 4 años, a principios de tercero medio, de seguro limpiar me hubiese tomado todo el día, pero a fines del mismo año, todos teníamos algo de nuestra pernita dentro.
Guardé las fotos y un cajón y fui a la cocina a ayudar a mi vieja, de seguro que con el desorden que tenía en la cocina, estaba hecha un lío.
3:32 19-9-06
Es o no es
Magnetismo.
Iman de mala onda y odio injustificado. Ni tan injustificado. No, en realidad tiene su bueeen fundamento.
Engendros como yo se odian o se aman. Osea, me odian. Esa es la esencia de mi ser.
Hasta cierto punto... no me importa pero llega el momento en que se aprovechan de mi indiferencia y exageran... bastante.
Puede que sea eso. Ultimamente el odio es el sentimiento mas recurrido por el ser humano, si no les agrada algo, ya no le es indiferente, sensillamente le odian. O ambas cosas.
Me odian por ser lo que soy, me encuentran "friki" y me odian por eso tambien.
Y así es la vida...
soy fome.
Muuuuy fome.
FOME.
El Arquitecto se olvido de mi :(
cuasintento
Casi lo logré. Había conseguido despojarme de cualquier documento que delatara mi identidad. Absolutamente todo... cartas, telefonos, recuerdos de amistades pasajeras, lágrimas sucias de amores viejos que me robaron mas de una ilusión y uno que otro suspiro.
Lo abandoné todo y luego me lancé al viento, a ver si por fin encontraba algún puerto donde alguien esperara por mi.
¿Existe ese lugar? Es algo que aun me pregunto, en vano, quizás.
Una persona sin nombre en un lugar lleno de desconocidos sin interes; una tarde fría y contaminada con humo y uno que otro perreo inmundo salido de un local de ropa en la estación central.
Perfecto. Un final sublime.
Un pie delante del otro, luego otro y otro... podía saborear la sangre que fluiría por mis muñecs en unos minutos más y en unos minutos mas como la vida se me iba igual a cuando me dormía luego de horas de llorar. Era cuestión de tiempo.
Estaba feliz. El final de todo era algo que me excitaba en cierto modo. El tiempo embrutece y el dolor es altamente adictivo... como toda droga...
Estaba planeabo minuciosamente, cada detalle pero todo quedó en nada.
Volví a casa entumida y ya entrada la noche. Nadie se dió cuenta de mi ida al terminal del infinito y lo mas probable es que cuando me vaya, sea lo mismo.
Odio las despedidas.
No pude tomar el tren... pero seguiré llorando noche tras noche hasta que por fin encuentre el puerto donde ese alguien esperará por mi.
.jpg)
